No sé cómo se toman decisiones sin tener un hueco en el estómago. Nunca he estado completamente segura de nada de lo que he decidido. De ahí la lista de cosas que salieron estrepitosamente mal, que me han hecho caminar con tanta cautela innecesaria. Y la lista del resto de decisiones, las que me tienen acá segura de que esto puede ser maravilloso.
El ahora no se trata de sólo adueñarse de puertas, de llaves, de sillones con gatos durmiendo durante la tarde. Es también acerca de hacerse dueña de cada palabra y cada vuelco del corazón, sin importar hacia dónde se dirijan.
Podría sentarme toda una vida a pensar por qué exactamente me salen estas cosas del centro del pecho. Sin embargo, me da pánico la idea de poder explicar con sumo detalle el por qué de algo que nunca hice.
De ahí que no encuentro cómo decir mucho de lo que pienso, pero sé que quién necesite explicaciones no ha estado acá, viendo cómo en 365 días la vida nos da vuelta. Nos revolcaron las olas. Estamos de pie, respirando en la orilla y el sol sigue estando allá.
El último bosque
27 mayo, 2012
21 mayo, 2012
Falling
Sentir esto da susto en la panza. Como cuando el carrito de la montaña rusa va subiendo, y una sabe lo que viene.
De todos los saltos, lo que más se espera es el golpe, sin imaginar la maravillosa adrenalina que corre por el cuerpo durante la caída.
Es que sea como sea, se abrirán los ojos en un nuevo lugar.
De todos los saltos, lo que más se espera es el golpe, sin imaginar la maravillosa adrenalina que corre por el cuerpo durante la caída.
Es que sea como sea, se abrirán los ojos en un nuevo lugar.
15 mayo, 2012
Propia
A veces, durante segundos, no reconozco a la del otro lado del espejo. Está bien, a veces identificaba perfectamente a la que aparecía por allá, como todo lo que no quería ser.
Yo no sé si terminaba sobrando el drama, y las cosas no estaban realmente tan mal. Sin embargo aún recuerdo un par de episodios y el corazón se me hace un puño.
Esto debería llamarse "de perderse por un tiempo y volverse a encontrar". Tal vez debería existir una etiqueta así. Entonces escribiría todos los días de cómo se siente estar en la misma piel (bueh, ni tan la misma) y que todo se perciba diferente.
En el espejo de mi baño escribo mantras. Frases que debería ver todos los días, como recordatorios para lo que no debo dejar ir. Ya no significan lo mismo. Hay días que quiero borrarlos, adoptar nuevos. Otros días quiero dejarlos ahí, para saber bien cómo estoy acá.
A pesar de todo, alguna gente sigue encajando igual; algunos espacios se sienten aún muy propios. Tal vez no es que una sea otra, sino que ahora es más propia.
*Quisiera dar el crédito por la imagen, pero ya pasé 20 minutos siguiéndole la pista en Google y nada. Culpo a la gente que no sabe pinear correctamente. Igual, aquí la vi originalmente.
**¿Pinear? ¿De qué estoy hablando? De Pinterest.
Yo no sé si terminaba sobrando el drama, y las cosas no estaban realmente tan mal. Sin embargo aún recuerdo un par de episodios y el corazón se me hace un puño.
Esto debería llamarse "de perderse por un tiempo y volverse a encontrar". Tal vez debería existir una etiqueta así. Entonces escribiría todos los días de cómo se siente estar en la misma piel (bueh, ni tan la misma) y que todo se perciba diferente.
En el espejo de mi baño escribo mantras. Frases que debería ver todos los días, como recordatorios para lo que no debo dejar ir. Ya no significan lo mismo. Hay días que quiero borrarlos, adoptar nuevos. Otros días quiero dejarlos ahí, para saber bien cómo estoy acá.
A pesar de todo, alguna gente sigue encajando igual; algunos espacios se sienten aún muy propios. Tal vez no es que una sea otra, sino que ahora es más propia.
*Quisiera dar el crédito por la imagen, pero ya pasé 20 minutos siguiéndole la pista en Google y nada. Culpo a la gente que no sabe pinear correctamente. Igual, aquí la vi originalmente.
**¿Pinear? ¿De qué estoy hablando? De Pinterest.
30 marzo, 2012
02 enero, 2012
Minimalismo
El año puede tener muchas revelaciones. Aunque a su haber tenga sólo un día transcurrido y que, por primera vez, una deja de ser tan intransigente y se da el chance de pensar cosas que hasta el momento iban directo al cajón de la negación.
Como que el recibir el año hasta ver que sale el sol con amigxs de años es lo mejor que se puede pedir. Que el resto de los días deberían estar llenos de risas, abrazos y palabras amables. Porque hay gente que fluye, como agua, y es hasta que se encuentra frente a ellxs que puede identificar esa sensación cálida en el pecho.
Que una suele olvidarse de lo esencial, entonces en algunos momentos se ve rodeada por gente con demasiado drama y eso termina por pegarse. Un día hablaba con un amigo muy querido, de como a veces se tienen certezas que resultan no serlo, y que salir de ahí implica una decisión. De todos los cambios en el camino, los que se dan por decisión y requieren claridad son los más difíciles.
Hay cosas que reconozco como negativas y de las que no quiero deshacerme. Porque desechar cualquier cosa implica espacios vacíos y el minimalismo nunca ha sido lo mío. Por el contrario, parece ser que acumular pensamientos innecesarios y darles cabida es como un pasatiempo.
Viendo hacia atrás, los propósitos de año nuevo no son gran cosa, tampoco las 12 uvas a la media noche (que por primera vez en la vida no comí). Ahora es necesario que se den cambios grandes, que nada tienen que ver con las cosas que lleguen y las que no.
Si una se da cuenta que lo que está haciendo de la vida no es lo que realmente espera que sea, hay que replantear. Aunque queden muchas perdidas en el intento.
Como que el recibir el año hasta ver que sale el sol con amigxs de años es lo mejor que se puede pedir. Que el resto de los días deberían estar llenos de risas, abrazos y palabras amables. Porque hay gente que fluye, como agua, y es hasta que se encuentra frente a ellxs que puede identificar esa sensación cálida en el pecho.
Que una suele olvidarse de lo esencial, entonces en algunos momentos se ve rodeada por gente con demasiado drama y eso termina por pegarse. Un día hablaba con un amigo muy querido, de como a veces se tienen certezas que resultan no serlo, y que salir de ahí implica una decisión. De todos los cambios en el camino, los que se dan por decisión y requieren claridad son los más difíciles.
Hay cosas que reconozco como negativas y de las que no quiero deshacerme. Porque desechar cualquier cosa implica espacios vacíos y el minimalismo nunca ha sido lo mío. Por el contrario, parece ser que acumular pensamientos innecesarios y darles cabida es como un pasatiempo.
Viendo hacia atrás, los propósitos de año nuevo no son gran cosa, tampoco las 12 uvas a la media noche (que por primera vez en la vida no comí). Ahora es necesario que se den cambios grandes, que nada tienen que ver con las cosas que lleguen y las que no.
Si una se da cuenta que lo que está haciendo de la vida no es lo que realmente espera que sea, hay que replantear. Aunque queden muchas perdidas en el intento.
31 diciembre, 2011
Queda nada del 2011
La certeza de que vendrán cosas grandes, hermosas, que nos revolcarán la vida como olas.
Que atrás quedarán los pedazos por unir del 2010, las intermitencias del 2011.
Cuesta agarrar a la vida de frente, decidir, dar un salto al vacío.
Nada estaba escrito y nadie nos contó.
El 2012 se vivirá en otra piel, propia o ajena.
Que la punta de los dedos no discrimina y toda piel resulta maravillosa.
Que atrás quedarán los pedazos por unir del 2010, las intermitencias del 2011.
Cuesta agarrar a la vida de frente, decidir, dar un salto al vacío.
Nada estaba escrito y nadie nos contó.
El 2012 se vivirá en otra piel, propia o ajena.
Que la punta de los dedos no discrimina y toda piel resulta maravillosa.
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